Un estudio examina la disfunción mitocondrial y la patología en el trastorno bipolar y la esquizofrenia.
El trastorno bipolar y a esquizofrenia son enfermedades psiquiátricas graves, con una prevalencia combinada del 4%. En estos trastornos, se observa con frecuencia una alteración del metabolismo energético.
En un estudio reciente, publicado en la revista “Internacional Journal of Developmental Neuroscience”, se analizaron los componentes genéticos y fisiológicos de las mitocondrias, así como la evidencia de anomalías mitocondriales en el trastorno bipolar y en la esquizofrenia.
Según los autores de este trabajo, del Neuroscience Graduate Program, Vanderbilt University, Nashville, en Tennessee, varios aspectos apuntan a una disfunción subyacente de las mitocondrias. Uno de ellos sería una respiración mitocondrial reducida. En segundo lugar, los cambios en la morfología mitocondrial. También tendrían que ver los aumentos de los polimorfismos en el ADN mitocondrial, así como los niveles de mutaciones de este último. En cuarto lugar, la disminución de la expresión de moléculas i proteínas nucleares de ARNm implicadas en la respiración mitocondrial. Del mismo modo, influiría la disminución de los fosfatos de alta energía y la del pH en el cerebro. Por último, los síntomas psicóticos y afectivos, y el deterioro cognitivo de los trastornos mitocondriales.
Los autores, mediante su estudio, pudieron comprobar como los ratones transgénicos con polimerasa mutada del ADN mitocondrial muestran fenotipos similares al trastorno de estado de ánimo.
Los expertos quisieron describir el papel de las mitocondrias durante el desarrollo cerebral, y el efecto de los fármacos actuales para enfermedades mentales dirigidos a la función mitocondrial. Y es que, según concluyeron, la comprensión del papel de las mitocondrias, tanto en el desarrollo como en el cerebro enfermo, es de vital importancia para así poder dilucidar los mecanismos fisiopatológicos de los trastornos psiquiátricos.
En un estudio reciente, publicado en la revista “Internacional Journal of Developmental Neuroscience”, se analizaron los componentes genéticos y fisiológicos de las mitocondrias, así como la evidencia de anomalías mitocondriales en el trastorno bipolar y en la esquizofrenia.
Según los autores de este trabajo, del Neuroscience Graduate Program, Vanderbilt University, Nashville, en Tennessee, varios aspectos apuntan a una disfunción subyacente de las mitocondrias. Uno de ellos sería una respiración mitocondrial reducida. En segundo lugar, los cambios en la morfología mitocondrial. También tendrían que ver los aumentos de los polimorfismos en el ADN mitocondrial, así como los niveles de mutaciones de este último. En cuarto lugar, la disminución de la expresión de moléculas i proteínas nucleares de ARNm implicadas en la respiración mitocondrial. Del mismo modo, influiría la disminución de los fosfatos de alta energía y la del pH en el cerebro. Por último, los síntomas psicóticos y afectivos, y el deterioro cognitivo de los trastornos mitocondriales.
Los autores, mediante su estudio, pudieron comprobar como los ratones transgénicos con polimerasa mutada del ADN mitocondrial muestran fenotipos similares al trastorno de estado de ánimo.
Los expertos quisieron describir el papel de las mitocondrias durante el desarrollo cerebral, y el efecto de los fármacos actuales para enfermedades mentales dirigidos a la función mitocondrial. Y es que, según concluyeron, la comprensión del papel de las mitocondrias, tanto en el desarrollo como en el cerebro enfermo, es de vital importancia para así poder dilucidar los mecanismos fisiopatológicos de los trastornos psiquiátricos.
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